El 88% de los despidos registrados en el segundo trimestre de este año fueron exprés, una vía que “está facilitando la destrucción rápida de empleo”, según UGT, que ha reclamado que se elimine esta fórmula puesta en marcha en la reforma laboral de 2002.
Según datos del sindicato,desde mayo de este año son más los trabajadores que perciben la prestación por desempleo debido a cese por despido que por finalización de contrato. Por ello, UGT demanda la eliminación de este tipo de despido y plantea que el trabajador pueda optar a la readmisión si el despido es improcedente, como ocurre en Europa.
Según datos facilitados por el sindicato, una media de 685.762 trabajadores fueron despedidos durante el segundo trimestre de este año, un 72% más que en el mismo periodo del año anterior, y un 6,4% más que en el primer trimestre. De este total, una media del 88% de los despidos se produjeron a través del despido ‘express’, frente al 72% despedidos a través de un ERE.
Estos datos ponen de manifiesto que un total de 601.914 empleados de los que cobran la prestación contributiva han perdido su trabajo de esta forma, que permite que se pueda extinguir la relación laboral sin reconocer causa alguna, a cambio del pago en las 48 horas siguientes al mismo de una indemnización.
De esta forma, explica el sindicato, el empresario se evita el proceso de mediación o conciliacióny no tienen que pagar los salarios de tramitación. Según los últimos datos de los Servicios Públicos de Empleo del mes de octubre, el 47,3% de los que han pasado a cobrar prestaciones contributivas tenían empleo indefinido, mientras que contratados temporales eran el 45% . UGT señala que esta situación de demuestra que en España el despido es “accesible” porque elimina incertidumbres para el empresario y es fácil en su tramitación.
Ya que no otra cosa que dar para merendar, demos propaganda. No hace tanto la palabra de moda era la localización de “nuevos yacimientos de empleo”, endosándose el loable traje de superhéroe de minero esforzado y sufridor por la causa de buscar empleo en un mundo en el que los gobiernos sufrían a partes iguales con los desempleados el azote de un paro cuyas causas eran remotas y ajenas a sus políticas y gobernaciones.