Cada empresa se maneja de acuerdo a sus convicciones, a sus estrategias, de acuerdo su filosofía o políticas de management, y entre tantas alternativas, existe una que es la de aplicar la política conocida como Premios y Castigos, por lo cual se premia u otorga beneficios a quien se destaque por distintos motivos y se castiga a quien sea contrario a los intereses de la firma.
No es muy común que ocurra, pero en muchas pequeñas y medianas empresas lo que se hace es dentro de toda la compañía o en un sector determinado, se establece un ranking de premios y castigos, que tiene como único objetivo fomentar la productividad del empleado para lograr ciertos objetivos.
Por ejemplo, aquél equipo de trabajo que logre una determinada cantidad de ventas recibirá un premio por la gestión laboral. Sin embargo, aquél que ingrese con demora a la empresa más de una vez a la semana, recibirá un castigo.
Si bien hay detractores y defensores de estas decisiones, todo es válido –dentro de los parámetros normales- a la hora de estimular sanamente a la plantilla laboral. Los Premios y Castigos pueden describirse con distintos beneficios para quien los obtenga y algunas reprimendas para quienes no cumplen con su trabajo.




