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El tiempo y las ideas

Días atrás, con motivo del inicio del año nos hemos reunido con algunos colegas con quienes adeudábamos algunos proyectos de negocios que siempre habían quedado inconclusos. De hecho, desde la última vez ya habían transcurrido más de 10 meses, con lo cual el tiempo fue lo suficiente para retomar desde cero vuestras ideas.

Y para ello, los tres emprendedores reunidos, pusimos en práctica la “tormenta de ideas” o “brainstorming”, una de las más reconocidas herramientas en los departamentos creativos, en las empresas y en la publicidad.

Entre las ideas ya comentadas meses atrás, más los nuevos aportes del momento y más el resultado del reciente brainstorming podremos retomar el camino de la creatividad para dar forma a un proyecto siempre inconcluso.

¿Pues bien, cuál es la diferencia entre la actual lluvia de ideas con la anterior?

En la primera ocasión siempre habían quedado inconclusos los encuentros. Ahora, el tiempo relajó las ideas, amplió el espectro y las libertades de pensamientos, permitieron mayor  creatividad y, en definitiva, se logró dar formar a la idea buscada.

Por ello, cuando una idea no surge o cuando no se pueden cerrar proyectos, un espacio en el tiempo suele ser una gran ayuda.

Negocios: cómo detectar oportunidades

La idea es el núcleo de los negocios como lo es la célula a la vida, pero dentro del mundo de las empresas, las oportunidades son ideas, y detectarlas no es una acción sencilla de implementar. Por ello, hay que adiestrar el olfato de negocios para saber detectar las oportunidades que en el corto, mediano o largo plazo se transformará en una actividad rentable, posiblemente, una pyme.

Especialistas aseguran que las oportunidades siempre están a la vista de todo el mundo: sólo es necesario saber detectarlas. Para ello es necesario aplicar una serie de recomendaciones que os ayudarán a lograr el objetivo.

Primero, es muy importante que en la medida de lo posible adoptemos una actitud de concentración pero sin exigencia, es decir, con la mente relajada estar atentos a lo que ocurre en vuestro entorno.

Segundo, es vital la información. Todo aquél que se muestre interesado en un tema en particular, investigar y saber más abre el camino a respuestas que se transforman en oportunidades.

Tercero, sobre lo conocido y asimilado, es importante encontrar la novedad, es decir, buscarle una nueva idea a una idea ya conocida y utilizada.

Por regla general, los grandes negocios no nacieron de ideas únicas y nuevas, sino de ideas basadas en ideas anteriores.

¿Por qué no transformarse en un emprendedor?

El mercado laboral hace tiempo que ya transita nuevos caminos que se diferencian abruptamente del escenario laboral en décadas pasadas. Tiempo atrás, la persona que ingresaba a una empresa podría trabajar allí durante gran parte de su vida, pues ese era el modelo laboral de largo plazo, con compañías que nacían y luego se extendían a lo largo del tiempo.

En épocas modernas, las multinacionales y las empresas aplican otro sistema. Dado que las crisis financieras son más frecuentes, los empleos hoy no se extienden demasiado en el tiempo, y así comenzó a crecer el emprendedorismo, es decir, los emprendedores que han decidido comenzar a trabajar por su cuenta.

Si es mejor o peor es un debate que analizaremos en otra oportunidad, lo interesante es que los emprendimientos de hoy serán las pymes del mañana, con capacidad tanto como para fracasar o lograr el éxito y la libertad financiera.

Generar un trabajo por cuenta propia demandará mucho esfuerzo, poco tiempo, una gran capacidad para soportar presiones y extensas jornadas pero, a cambio, la posibilidad de generar ganancias sin límite. Una idea, una inversión, la vocación o la participación en oportunidades de negocios varios aportarán a la chance de transformarse en un emprendedor.

Seguramente el objetivo será muy complicado, pero es una alternativa concreta ante la crisis del empleo en el país y en el mundo.

Más consejos para un adecuado Plan de Negocios

Ya hemos detallado algunas recomendaciones sobre cómo confeccionar un plan de negocios adecuado, correcto, y que os permita diagramar ordenadamente los pasos a seguir de vuestro emprendimiento. Existe material en abundancia en interminables sitios webs, pero aquí os voy a brindar detalles precisos para confeccionar un sencillo pero muy útil plan de negocios.

La manera más conveniente de pensar en un plan de negocios es realizarlo de acuerdo a las reales necesidades de cada negocio, pues copiar los interminables requisitos por sí no os atrae ningún beneficio. Por el contrario, es necesario recordar que el plan de negocios es sólo un resumen de vuestro emprendimiento.

Si bien es un valor agregado recurrir a la asistencia de un profesional, por vuestra propia cuenta podremos describir, en primer lugar, la idea del negocio. Ni más ni menos que ello. Segundo, pensar en un plan de negocios a corto plazo, es decir, no más de 1 año. Luego de ello, será renovado, pero extenderlo en el tiempo desde el primer plan ya no es aconsejable pues las economías hoy son muy cíclicas y cambian drásticamente de situación.

Como siguiente recomendación, lo más conveniente será estudiar la competencia si es que lo hubiere y, en tal caso, el mercado global. Pero más allá de eso, lo importante será detallar vuestro negocio, cada área que lo compone, cómo se venderá el producto o servicio y si se podrá estimar un porcentaje de ventas o ganancias para el primer año.

La diferenciación y el valor agregado

Parece un aspecto menor, pero no lo es. Y aquí os voy a desmentir uno de los grandes mitos de los negocios. Una idea no necesariamente debe ser nueva, original o innovadora –si lo es mejor, obvio-, pues un excelente negocio muy generalmente nace de una idea ya pensada, creada y utilizada, pero con una nueva prestación, un nuevo servicio, un valor agregado. En definitiva, algo que al anterior creador no se le ocurrió.

Un ejemplo genérico es que quien creó la PC ha resultado ser un genio, pero quien creó la Notebook copió la idea y le agregó un valor: su portabilidad. Lo mismo ocurre con millones y millones de ejemplos sobre ideas básicas hasta las más complejas.

Cuando comenzamos con un emprendimiento, se lo suele hacer sobre una idea que ya ha sido utilizada, pero pocas veces se analiza detenidamente qué valor agregado se puede ofrecer o qué servicio disponer que otras compañías no lo han hecho hasta el momento.

Cuando esto ocurra, lo primero a realizar será patentar la idea. Lo segundo, emprender un estudio de mercado. Tercero, observar detenidamente a la competencia y, cuarto, desarrollar el plan de negocios.

A veces, la idea por sí puede ser banal, ya probada, muy utilizada, etc, pero pocos advertirán que si la diferenciación o el valor agregado es óptimo, un gran porcentaje del mercado recibirá el negocio con los brazos abiertos.


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