La noticia ya es un hecho: España reconoció desde el Gobierno la gran crisis financiera y aplicó un severo plan de ajuste en el que su objetivo principal se enfocó en la población, que deberá sufrir con el recorte de jubilaciones, asignaciones y salarios. Ante tal situación, como emprendedor o empresario pyme deberemos tomar una actitud de vuestra compañía o negocio.
Antes, habrá que analizar el estado de vuestra empresa y, luego, tomar una decisión.
Cuando la crisis se instala en una economía luego de varios años de prosperidad económica, seguramente el período de retracción financiera será prolongado, salvo que –en muy pocos casos- un Gobierno logre revertirla rápidamente. Pues bien, los especialistas recomiendan tomar una de dos decisiones según el caso particular.
Por un lado, ante la crisis, el 90 por ciento de las pymes deciden recluirse, congelar sus planes de inversión o crecimiento, no realizar acciones que demanden un gran movimiento dentro de la empresa y aguardar a que las señales de la economía muestren índices positivos.
Por otro lado, sólo el 10 por ciento decide tomar otra actitud. ¿Cuál? Salir al público, al mercado y al mundo cuando el resto de la competencia, en su mayoría o toda, ha decidido recluirse. Esto significa que sin destinar grandes inversiones –precisamente porque no hay otra empresa haciendo lo mismo- podremos comunicar y expandir la marca a través de publicidad, acuerdos, comunicación e inversión moderada.




