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Cómo lidiar con un empleado “difícil”

Dentro de la empresa no sólo los problemas contables o financieros son los más importantes de atender, sino que los empleados constituyen un gran foco de atención, pero más aún cuando se trata de empleados “difíciles”. Los hay en toda compañía, incluso, hasta los casos más conflictos que terminan en renuncia o despido.

Para vuestra pyme, escasa en recursos, es clave evitar conflictos de este tipo aunque en muchas ocasiones son imposibles de evitar. Pues entonces, ¿qué hacer? Siempre, ante este tipo de casos, es clave que el empleado tenga todas las herramientas a su alcance para evitar reclamos justificados.

Además, habrá que intentar bajo cualquier circunstancia, confrontar con el empleado. Aunque sea difícil, el objetivo es mantener el conflicto en un plano de respeto y orden. Nunca habrá que amenazar o maltratar al trabajador, pues la función de la empresa es “escuchar” y luego decidir.

Hay empleadores que no logran superar esos momentos y entablan discusiones de igual a igual con el empleado. Grave error. Como en los comercios: el cliente siempre tiene la razón. En la empresa, es similar, sólo que nunca habrá que cometer el error de participar acaloradamente de la discusión.

Cómo lidiar con los incrementos salariales

En toda compañía siempre habrá un empleado o una situación en la que se exija a la empresa que suba los salarios. Puede ocurrir que el pedido sea en conjunto o bien en forma individual. Y como generalmente suele ocurrir, la primera respuesta por parte del empresario suele ser negativa.

Pero la pregunta es, en definitiva, ¿cuándo es momento de reconocer y autorizar una suba en los salarios, sea para un caso en particular o para un grupo de empleados?

Pues bien, primero es necesario reconocer, como jefe y empleado, si quien se presenta a solicitar un aumento es un empleado valorado por la empresa. Como seguramente las primeras decisiones son negativas, cuando los pedidos son personales las respuestas pueden ser más amplias.

Por ello, cuando se trata de un trabajador realmente productivo, lo más aconsejable es lograr que se retire de vuestra oficina con una sensación agradable. Por ello, si el último recurso es aceptar la suba salarial, antes se puede (de vuestra parte) pactar una segunda reunión, pedir tiempo para evaluar costos o coordinar una suba escalonada.

El objetivo es que el empleado “perciba” que como empresa oímos tal solicitud y que actuaremos para arribar a una solución.

Problemas cotidianos: nuevos empleados

Es muy común que en las pequeñas y medianas empresas no se les dedique demasiada atención a los empleados que ingresan a la compañía. Estos nuevos empleados se definen porque constituyen un grupo de personas que deben integrarse a un equipo de trabajo que antes ya estaba formado, definido y en funcionamiento.

Y para que la integración sea lo más efectiva posible sin afectar los recursos de la pymes, las autoridades de la empresa deben velar por todos los detalles que impliquen una correcta transición, que no siempre sucede y afecta a los negocios de menor estructura.

Así se trate de uno o más trabajadores, el nuevo empleado debe absorber y mimetizarse con la política de trabajo de la compañía, y desde el otro lado, los compañeros de trabajo deben interactuar junto al director de la firma.

En las pymes, al no existir un sobrante de recursos, es muy común que los nuevos empleados se integren al grupo rápidamente pero sin formación ni adaptación que sólo reunirá dificultades a corto plazo.

Sean uno o varios, todos los empleados de una nueva pyme deben transitar ese proceso en bien de la pyme.

Consecuencias de empleadores no agradables

En casi todas las empresas habitan empleados y jefes de todo tipo y características, pero los que nunca deben faltar son aquellos que no gozan de practicar un buen trato con los trabajadores, es decir, no les interesa hacerlo, lo cual conlleva a innumerable complicaciones.

Lo que antes “no desagradaba” tanto al sufrir un jefe con tratos desagradables y normas duras, hoy ocurre exactamente lo contrario. La mayor libertad sindical, las propias libertades de los seres humanos, los variados canales de comunicación, todo, influye para que muchos empleados ya no soporten los malos tratos.

Por ello, como director del emprendimiento o de la pyme, es necesario cuidar la relación existente entre los colaboradores y la plantilla laboral. Además, está prácticamente comprobado que aquél jefe con más poder y peores tratos es quien ocasiona los mayores inconvenientes dentro de la compañía.

Como autoridad máxima del negocio es importante evitar estos escenarios.

La renuncia a los empleadores (II)

Anteriormente hemos hecho referencia a las empresas y las renuncias de los trabajadores, que por distintos motivos puede realizarse en cualquier momento del año y bajo las circunstancias menos impensadas. Ante ello, algunos ejemplos y consideraciones sobre cómo actuar en estos casos.

En todo momento es factible que ocurra que entre un empleador y un empleado se origine una discusión que, mediante un tono elevado, finalice en la renuncia o en el despido abrupto del trabajador.

Tanto del lado de la empresa como del empleado, nunca es conveniente arribar a esta drástica decisión tras el conflicto. Como jefes laborales, siempre debe existir una actitud de diálogo y de protección de la fuente laboral. Por parte del empleado, esto debe ser recíproco.

En caso de que no lo sea, una de las dos partes demandará judicialmente a la otra en caso de no querer acordar en una instancia previa judicial, y de continuar el conflicto, se definirá todo en un juicio.

Las relaciones laborales, en gran cantidad de casos, son conflictivas. Para la empresa, el único objetivo será reducir o evitar todo conflicto.


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