Las empresas gozan de protagonizar tiempos y espacios por un período indefinido y generalmente se mantienen en ese estado por un largo período de tiempo. Por ejemplo, para una pequeña y mediana empresa, en sus inicios, mantiene una estructura acorde al volumen sin demasiadas variaciones, aunque los inconvenientes comienzan a surgir cuando el negocio comienza a crece y la empresa, para poder acompañar ese crecimiento, deba incorporar empleados y nuevas herramientas.
Lógicamente, en una pyme con escasos recursos, el principal error es creer que ese crecimiento, traducido en materias primas, capital, inversiones o ganancias netas- no debe ser reinvertido para ampliar la compañía.
Lo importante, en estos casos, es tomar asiento, definir un plan estratégico, invertir y animarse a dar el paso desde un emprendimiento o pequeña pyme hacia una empresa de mayor envergadura. Tomar el personal necesario, abastecer de recursos, poder responder ante la futura demanda serán las principales decisiones a tomar para que, pese al temor y la incertidumbre, es el paso más ansiado en todo empresario y/o empresa.




“El tren del crecimiento está muy próximo y si aplicamos con rigor todas las reformas en marcha, este tren aumentará su velocidad hasta adquirir la necesaria para la recuperar la creación de empleo”, ha afirmado Zapatero en la presentación del ‘Informe Económico’ del presidente en Moncloa.