
Es muy común que por unanimidad, cuando se aproxima una crisis financiera de importancia o una pequeña o mediana empresa sufre un período de retroceso económico, la primera decisión a tomar es aplicar un plan de reducción laboral, o sea, despedir a algunos trabajadores.
Pese a que se trata de la decisión más común entre los empresarios, no es la más correcta, pues la estrategia para reducir costos dentro de una empresa no depende únicamente de eliminar salarios a fin de mes. Y peor aún, aquellas empresas que deciden aplicar una reducción laboral, lo hacen sin estrategia alguna, lo que implica un doble error.
Por ello, la principal recomendación es que ante una inminente crisis primero se establezca una estrategia de reducción de costos. Por ejemplo, incrementar los controles en los procesos de producción, en los gastos de administración y en los procesos de comercialización y relacionamiento con los proveedores.
Transmitir la estrategia al personal, en última instancia, será fundamental para que los empleados reconozcan la idea de que no habrá despidos, se los concientice para evitar malos mayores y se potencia la productividad de cada uno, fundamental para la subsistencia de la pyme en época de crisis.