Hay dos puntos que por lo general las pequeñas y medianas empresas no logran mantener una fuerte presencia salvo en casos puntuales: esos son la contabilidad y los temas legales. Ambos puntos representan dos aspectos fundamentales de la estructura del negocio pues gran parte de la información se aplica sobre éstas áreas.
Sin embargo, mucho más de la mitad de los empresarios pymes reconoce no estar formados lo suficiente en las cuestiones financieras y, más complejo aún, en los vericuetos legales que debe afrontar la empresa en algún momento.
Sin embargo, hay que tener en cuenta lo siguiente: si bien uno puede aprender sobre aspectos legales y finanzas, lo más conveniente es asesorarse por amigos, familiares o colegas que sean idóneos en el tema.
No es necesario destinar gran parte del presupuesto a una asesoría completa, pero sí unas jornadas de apoyo y asistencia en la contabilidad de la empresas –uno, dos o tres días a la semana- y el asesoramiento de un abogado cuando los términos legales lo requieras.
Es una condición unánime en que los empresarios pymes no son idóneos en estos temas. El asesoramiento es clave para evitar malas decisiones en tiempos de crisis.