Para continuar con las principales complicaciones que sufren las pequeñas y medianas compañías de tipo familiar, es importante identificar cuáles son las principales dificultades que sufren las empresas de este tipo que, con una estructura muy particular y definida, deben sortear los problemas.
Los primeros tres problemas más comunes son los excesivos gastos de personal con falta de control, la errónea delegación de responsabilidades y la ausencia de planeación estratégica. Otros de los problemas es la situación de las ventas, clave, pues de no ser exitoso el proceso de comercialización, la pequeña estructura de negocio comienza a fallar hasta provocar la desaparición de la empresa.
Otro de los problemas más clásicos es cuando se comienza a compartir, dentro de la empresa, el trabajo de dos generaciones distintas, pues el cambio generacional genera dificultades, posiciones opuestas, visiones distintas de una misma idea y, simplemente, un choque de políticas de trabajo.
Las cadenas de mando también suelen fallar. Desde el director general de la empresa hasta un gerente de área. Muchos de ellos ocupan ese puesto por ser la empresa de la familia, pero no por vocación, situación que es causal de malas decisiones.