Mientras España continúe con su economía en crisis y el acceso a la financiación sea una tarea casi imposible, las pequeñas y medianas empresas deben adoptar una serie de medidas que os permitan sostener el mal momento sin que la compañía sufra el riesgo de cerrar sus puertas.
En tiempos de retracción económica (nacional y regional), las ventas retroceden, los clientes ya no ingresan sino que egresan, la deuda de la compañía crece en comparación con sus activos y el capital se reduce gravemente.
Ante ello, la inmediata solución es comenzar a reducir gastos, lo cual no significa el despido de personal sino gastos de mantenimiento, seguridad, limpieza o administración. Dentro de los gastos también es posible limitar el consumo de servicios y tarifas.
También será importante elevar la eficiencia en los procesos de producción y administración, y reactualizar los estándares de trabajo en los departamentos de ventas y comercialización.
Sin la necesidad de reducir la plantilla, el ahorro puede provenir la fusión de cargos, la tercerización de algunos servicios para readecuar otros y la eliminación de gastos innecesarios. Todo contribuye a la simple decisión de reducir gastos y potenciar recursos, fundamental en estos tiempos de crisis.