
La economía española se encuentra ansiosa de registrar índices positivos para su salud financiera que, mientras transcurren los meses, parece extenderse en el tiempo. Sin embargo, luego de cuatro meses de subas, la inflación retrocedió al 0,9 por ciento, cifra que de confirmarse, confirmará un retroceso en términos anuales respecto de enero.
La inflación más la debilidad del consumo continúan reafirmando la tendencia inflacionaria que congela la economía española. Sin embargo, el pequeño descenso en los precios de los alimentos originó el leve retroceso de la inflación, que se espera para el año a un 1,5 por ciento promedio.
Al mismo tiempo, la calificadora Standard & Poor’s emitió un informe en el que anticipa que España “incumplirá el 3 por ciento de déficit para 2013”. El análisis de la calificadora contradice entonces los planes del Gobierno español de crecer entre el 2010 y el 2013 y reafirma sus críticas hacia los planes del Gobierno y sus pronósticos financieros.
Las diferencias sustanciales entre los objetivos del Gobierno y las especulaciones de Standard & Poor’s difieren. El interrogante, entonces, es si España realmente apunta hacia el objetivo erróneo o la calificadora de riesgo apuesta a un futuro distinto para la economía nacional.