La cuestión no es adivinar cuál será el futuro de las pequeñas y medianas empresas en España, así sean familiares o no. El objetivo es determinar si las pymes familiares, hoy, tienen un futuro prominente. Y aunque no es necesario arriesgar pronósticos pesimistas, de acuerdo a las experiencias el futuro podría ser no muy alentador. ¿Por qué motivo? Por lo siguiente.
Hasta hace unos años, la tecnología no había avanzado tan notoriamente. Ocurre que se trata de una avanzada imparable: cuanto más transcurre el tiempo, más rápido avanza la tecnología.
En las empresas ocurre exactamente lo mismo: hasta hace unos años, las empresas familiares se manejaban perfectamente. Hoy, debido a su forma de conducción y de toma de decisiones, las empresas de estructura familiar se resisten a las nuevas tendencias y a las nuevas tecnologías, algo que interrumpe el proceso de adaptación a los nuevos negocios.
Por ello, las empresas que más conflictos sufren son las familiares. Incorporar jóvenes empleados, nuevas ideas, ampliar el núcleo familiar a nuevas ideas será fundamental para incorporar a la pyme familiar al mundo actual.