En el mundo de los negocios no son todos grandes analistas o los más destacados profesionales del medio, sino personas de carne y hueso que por diversos motivos han decidido iniciar un negocio en un rubro determinado. Pero ese “inicio” pudo estar motivado por dos razones principales: o el sentido de la oportunidad y el sentido de la necesidad, por vocación propia. Aunque parezca un detalle mínimo, no lo es.
Está totalmente comprobado por estadísticas y experiencias reales que quienes inician un negocio impulsados específicamente por la necesidad de reunir dinero, en la mayoría de los casos el emprendimiento termina en un fracaso absoluto. ¿Por qué? Porque comienza un negocio que no conoce, sólo lo hace por la real oportunidad que no se puede dejar pasar, por insistencia de un conocido, porque cuenta con el dinero para invertirlo o simplemente por desconocimiento. Todos estos factores son determinantes, pues cuando el negocio no ofrece lo esperado, el improvisado emprendedor abandona el negocio.
Por otro lado, quien siente o demuestra pasión por algo determinado y lo convierte en un negocio, podrá superar todo tipo de impedimento, crisis o errores pues su vocación y su real interés en el proyecto lo impulsarán a ser más relevante,
Son dos opciones muy claras que todo emprendedor debe tomar en cuenta antes de inicia un atractivo negocio: ¿vocación u oportunidad?