Ya hemos establecido que la cadena laboral y de negocios nace con el autoempleo, el emprendimiento, la pyme y la gran empresa. Si el negocio se constituye como un éxito, seguramente se cumplirá cada eslabón de la cadena hasta, luego de unos años, formar parte de una gran empresa. Sin embargo, en la realidad existe una problemática muy aguda: ¿cuándo es el momento de dar el salto, o sea, de abandonar el status de pyme para convertirse en una compañía mayor?
Pues bien, no es sencillo. Generalmente, cuando una pequeña y mediana empresa transita ese presente, sus ventas se encuentran en alza, el proceso productivo es muy satisfactorio, la plantilla laboral se destaca y el directorio de la pyme manifiesta un presente exitoso. Sin embargo, puede mantener mucho tiempo en esa situación y al no decidir “dar el salto”, precisamente ese presente exitoso podría decaer progresivamente.
Vale decir que los empresarios pymes sienten el temor de transformarse en una gran compañía, pues eso obliga a una mayor inversión, mayor empleo, mayor volumen de negocios, riesgos en alza, pero con la asistencia de profesionales y contratando a especialistas, la pyme podrá escalar una posición más y, a futuro, crecer ya como gran compañía.