Las acciones de fidelización pueden ser varias, como por ejemplo una jornada de deportes, o una salida nocturna a una disco bailable o bien una excursión a un sitio de ocio y distención. Sin embargo, el mejor evento informal, que puede ser sencillo, muy útil y de gran acción fidelizadora es el clásico cóctel, una reunión para tomar y comer algo, hacer relaciones públicas y disfrutar de una atractiva jornada.
A diferencia de lo que creen muchos, organizar un cóctel no es imposible pero tampoco se lo concreta en una tarde, por ello si se cuenta con recursos o personal se puede tercerizar o delegar la tarea. Además, las grandes compañías multinacionales destinan gran cantidad de recursos en excesivas fiestas.
Por ello, con algo de presupuesto y mucha creatividad se puede organizar un buen cóctel aprovechando los últimos dos meses del año donde las empresas realizan sus despedidas. Así sea dentro de la misma empresa o alquilando un pequeño salón, o bien reservar parte de un restaurante sólo para los empleados y directivos de la empresa, todo es válido para que en tres o cuatro horas el personal de la compañía disfrute de un buen momento que, siempre, crea pertenencia a la empresa.