Hace ya dos años que los usuarios de las redes sociales asistimos al nacimiento de un nuevo concepto: el f-commerce.
Cada día son más las compras realizadas a través de Internet. Pero, en España, aún son las muchas empresas desconocen cómo explotar las posibilidades que ofrece el comercio electrónico.
Las cifras hablan por sí solas. Los usuarios de Internet se animan a comprar y a consumir cada vez más a través de la red y la previsión para los próximos años es que el comercio electrónico siga ganando adeptos.
Según el último y reciente informe Sage sobre la Radiografía de la Pyme, un 53,54% de las compañías de hasta 50 trabajadores adquirió algún producto o servicio a través de Internet durante el pasado año.
Ok, cada vez son más los consumidores que optan por las compras online. Pero, ¿qué ocurre con las ventas?
Pues, en el caso de las Pymes, la mayoría todavía desconoce el potencial del comercio electrónico como canal de venta. Durante el año 2010 sólo el 9,1% de ellas incorporó el servicio de tienda online en su página web. El 46,5% sólo utilizó su páginas web con fines corporativos y para establecer su presencia en la red…. Y, lo más preocupante de todo, el 44,4% declaró no tener web.
Podemos afirmar que las Pymes españolas suspenden en e-commerce…
¿Vosotros qué opináis?
Imágenes: openphoto.net
Si bien es cierto que las pequeñas y medianas empresas deben estar atentas a varios frentes de conflicto o potenciales problemas debido a su modesta estructura ante los negocios, una cuestión que no debe ser olvidada es el resguardo de la información de la compañía, es decir, controlar que todos los documentos, archivos y datos para el correcto funcionamiento del negocio se mantengan a buen resguardo en un ordenador.
Muchas empresas pequeñas trabajan día a día sobre sus ordenadores pero son muchas quienes no aplican estos controles. ¿Y qué ocurre? Surge un conflicto con una de las computadoras y se pierde toda o parte de la información valiosa para el negocio.
Por ello se recomienda que una vez a la semana, al menos, se lleve a cabo un backup de toda la información de la empresa tanto en ventas, finanzas, contabilidad, legales, es decir, que toda la administración esté a resguardo en otro ordenador, en un disco rígido externo, en formato online o en memorias portátiles.
Todos los viernes a última hora, un backup de las áreas más sensibles de la empresa deben recopilarse y actualizarse. No hacerlo implicará trabajar a riesgo de perder mucha información y, ello para una pyme, es clave.