Si una empresa decidiera relevar cuál fue el término más utilizado a lo largo del año 2010, seguramente ese sea “crisis”, “economía” o “finanzas”, pero por sobre todas las cosas, el primer término es el que definió durante 12 meses el estado de un país y es el mismo que finaliza en esta semana con una grave situación que no propone grandes cambios y soluciones para el próximo año.
Por lo pronto, las pequeñas y medianas empresas realizaron un gran esfuerzo en sostener sus críticas estructuras pese a la falta de financiación, y quienes accedieron a ella apenas lograron planificar a corto y mediano plazo.
En lo inmediato, España realizará una medición sobre la calidad de vida de los habitantes, y casi con seguridad que el resultado de dicha medición refleje la actualidad del escenario pyme, el más importante para el país, el empleo, el consumo y la reactivación.
Entre esta semana y la próxima –entre un año y otro- nada cambiará sustancialmente, aunque asoma una pequeña esperanza: el deseo de que la economía crezca lenta pero progresivamente, las pymes reciban un panorama más favorable y que el reacomodamiento os lleve a muchas pymes en franca recuperación.